Overkal

Caja Overkal

(Historias como la presente son la razón de la existencia de retromaquinitas, así que en caso de coger información del mismo sólo pido que se haga mediante la correspondiente cita.)

El siguiente artículo es fruto de mi investigación personal, el resultado de la cual se puede leer al completo en la revista Retro Gamer nº17 (p.32-39)

Adicionalmente a este artículo, redirecciono a cualquier lector interesado en el tema a este artículo de Martin F. Martorell (2024) (https://prehistoricgaming.com/overkal/), que ha sido capaz de coger la información básica recogida en mi trabajo y multiplicarla exponencialmente hasta obtener, incluso, el nombre de quién patentó el diseño. Podréis encontrar más información detallada, documentación inédita y, en general, un exhaustivo trabajo de documentación en su post, que no voy a revelar aquí – tendréis que visitar su página para verlo. Desde aquí, mi más sentido aplauso por su trabajo, que espero que anime a muchos más a sumar esfuerzos y recursos en la construcción de la historia de las consolas (y videojuegos) en España.

Overkal en un televisor b/n contemporáneo.
La Overkal en funcionamiento en un televisor de los 70.

Características de la Overkal

  • Fabricante: INTER ELECTRÓNICA.
  • Procesador: No tenía.
  • Formato: Interruptores, juegos integrados.
  • Puertos: 2 mandos conectados permanentemente.
  • Librería de juegos: 6 variantes para jugar a 8 juegos.
  • Precio Original: 9.000 pesetas de 1973/74/75, que equivaldrían a algo entre 500 y 600€. VENTA POR CORREO: 9.400 pesetas con un 10% de descuento, es decir, 10.450 pesetas precio completo. O 2.490 pesetas y 8 mensualidades de 995 ptas. Más 150 pesetas de envío.
  • Ventas: Desconocidas. El hecho que estuviese en El Corte Inglés me hace pensar que se vendieron más de la media docena que se creía en existencia. En mi caso tengo localizadas una decena. Sea como sea, su rareza es extrema.
Consola Overkal
La consola Overkal y sus controladores.

Historia

Los precedentes

En 1966, Ralph H. Baer[1] se encuentra en Nueva York, esperando a alguien – no recuerda a quién – sentado en unos escalones en el exterior de una terminal de autobuses. La idea de jugar a juegos usando un televisor doméstico vuelve a su cabeza. Y vuelve porque ya había estado allí. En un trabajo previo en Loral [2] sugirió esa misma idea pero la respuesta fue que lo olvidase, que no tenía tiempo para eso. Pero ahora está en Sanders [3] y la idea vuelve. Recuerda que al día siguiente llega a su oficina, se sienta, y escribe un documento de cuatro páginas [4].  Ese documento, sin hablar de interactividad, pondrá las bases de todo lo que vendrá más tarde: conectar algo a un televisor y jugar a juegos con el sistema. Unos días más tarde, Baer pone a un técnico a construir el juego de televisor #1. No lo llaman así, pero eso es. Una demostración de cómo poner un punto en pantalla, moverlo y darle color. Una vez hecho esto, nada pasará durante meses (comunicación personal en Oral History of Ralph Baer, 12 de octubre, 2006).

La historia que lleva desde la aparición de la Brown Box (primer prototipo) entre 1967 y 1968 hasta el lanzamiento comercial de la Magnavox Odyssey en agosto de 1972 es fascinante y una lectura obligada, pero no es este el objetivo del presente artículo. El propio Ralph H. Baer la cuenta con todo tipo de detalles, pruebas y documentos en su libro autobiográfico, Videogames: In the Beginning (Baer, 2005), del que es autor. Y lo más importante, lo hace sin pelos en la lengua. A Baer le debemos mucho más que la Odyssey. Sí, por difícil que parezca, le debemos más que la primera consola de la historia. A Baer le debemos, directamente, la historia. Ingeniero meticuloso como pocos, anotó fechas, datos y pensamientos de todo el proceso creativo y comercial. Su libro es un documento único, ejemplar. Gracias a él disponemos del génesis del entretenimiento electrónico sin incertidumbres, sin dudas, sin polémicas. Y también gracias a él todo esto está disponible tanto a la vista pública como en el Smithsonian National Museum of American History, al que donó sus unidades de prueba, sus modelos de producción, sus notas y sus esquemas en 2006. Los archivos están guardados en el mismo museo que incluso, en 2014, el año de la muerte del genio, se encargó de preservar su taller al completo, habitación que a día de hoy preside el ala de innovación del Smithsonian.

[1] Ralph Henry Baer (nacido Rudolf Heinrich Baer, 8 de Marzo de 1922 – 6 de diciembre de 2014). Inventor de la Magnavox Odyssey y padre de la consola doméstica y los juegos mostrados en una pantalla de televisión.

[2] Loral Corporation, empresa de defensa fundada en 1948 y desaparecida en 1996, especializada en radares.

[3] Sanders Associates, empresa de defensa fundada en 1951 y vendida en 1986, especializada en electrónica.

[4] Disponible en http://www.ralphbaer.com/video_game_history.htm.

La Odyssey fuera de Estados Unidos

La Magnavox Odyssey pasará a la historia como la primera consola doméstica de la historia y varios centenares de miles de americanos tendrán una en sus casas. La Magnavox Odyssey también se exporta a varios países, entre los que no está España. Alemania, por ejemplo, recibe su adaptación de mano de ITT Schaub-Lorenz que la vendió a finales de 1973 con el nombre de Odyssee. Pero, ¿qué pasa en España?

Pues, ciertamente, algo curioso. Lamentablemente no se sabe quién, pero alguien entra en contacto con la Odyssey. Alguien experto en electrónica, capaz de entender el interior de esa máquina, capaz de emular a Baer. Hay al menos tres clónicas conocidas de la Odyssey. Una en Argentina (Telematch de Panoramic), otra en Suecia (Kanal 34) y una en España, llamada Overkal. Y la Overkal, el clon español, es a la vez la más temprana y la más curiosa de todas ellas. En las palabras del propio Baer:

“Sea como sea, esta es una unidad interesante obviamente diseñada por alguien que sabía lo que hacía, un diseño pirateado con interruptores en vez de cartuchos. Me gusta la idea, si hubiese puesto más interruptores hubiese podido usar no tan sólo todos los juegos de Odyssey sino que incluso más. Pero claramente no era ese el objetivo, que era hacer algo vendible… igualmente, ¡listo pero un freak!” (Comunicación personal a Winter, 1996).

David Winter, de hecho, tiene mucho que ver con todo esto. A principios de los 2000, Winter se dedicaba a escribir a los propietarios de clones de Pong para comprar sus artículos. En uno de estos intercambios, contactó con un madrileño que había comprado una en El Rastro. La elevada cantidad de dinero que le dió para comprarla sorprendió a más de uno y empezó la curiosidad sobre la máquina. La Overkal es un sistema raro y desconocido. Se creía que databa de 1973 (lo que lo convertiría en la consola europea más antigua de la historia [1]), pero no había fecha oficial de lanzamiento ni documentación que la confirme. Por no haber, no disponía tampoco de ningún tipo de licencia de Magnavox.

Lo que voy a contar es una historia que empieza en 2013 cuando, al investigar para dedicar un artículo a la Magnavox Odyssey, me topé con la enigmática Overkal. Tres años de frustración y una amarga conclusión, testimonios y buenas personas que han ayudado hasta dónde han podido y con las que estaré siempre en deuda. Esta historia es, en gran parte, suya. ¿Me acompañan?

[1] Anticipándose a la Home TV Game de Videomaster (UK), de 1974.

 

 

Detalle de la selección de juegos de la Overkal
Detalle de la selección de juegos de la Overkal.

El primer encuentro

El 3 de abril de 2013, tras publicar el mencionado artículo, recibo un correo electrónico de alguien llamado Fernando. En él me cuenta que, tras leer el fragmento dedicado a la Overkal – muy limitado por aquel entonces – quería añadir algunos detalles. Él era propietario de una unidad, comprada hacía aproximadamente 40 años, en perfecto estado y que funcionaba. Según él, solo había perdido los billetes para jugar a la ruleta. Además, me contaba que llevaba un año peinando Internet en búsqueda de información y otras unidades y que había identificado unas siete. Se ofrecía a aportarme información y, además, me daba un par de pistas: la consola fue comprada en El Corte Inglés y su pegatina con el precio tenía un número de cuatro cifras que no era capaz de leer.

Fuese como fuese, ese correo despertó mi curiosidad. Una consola que podría ser la primera consola hecha en Europa de la historia. Que, además, era española. Que Baer consideraba interesante. Que fue vendida en sitios como El Corte Inglés, al acceso de cualquiera. Y de la que, por no saber, no se sabía ni el precio.

El 13 de abril visité a Fernando que, por casualidad, era prácticamente vecino. Ante mí, una Overkal en buen estado estético con su caja y sus manuales, listos para ser explorados.

La máquina y sus juegos

La Overkal tiene un parecido más que razonable a la Magnavox Odyssey, lo que parece confirmar que se trata de un clon en toda regla. No obstante, se vendía en El Corte Inglés – algo que no deja de ser curioso teniendo en cuenta su posible carácter pirata, pero tampoco sorprende – y tiene algunas diferencias estéticas. Sus creadores debieron haber probado la Magnavox Odyssey, puesto que eliminaron dos de sus debilidades: uno, los cartuchos de jumpers, sustituyéndolos por un inteligente sistema de interruptores; y dos, los mandos, que estaban permanentemente conectados a la consola, evitando la problemática que tenía la Magnavox Odyssey original con los contactos. Los mandos son idénticos; de hecho, sólo traducen el texto. Ambos tienen el mismo tacto, el mismo peso y el mismo sistema de apertura. Es algo particular, puesto que uno diría que parecen incluso del mismo fabricante, cosa que, probablemente, no tenga demasiado sentido, pero quién sabe.

La existencia de tan pocas fuentes hace que verificar la información sobre la consola sea una quimera. Sin ir más lejos, el propio Winter menciona en su página que la Overkal disponía de siete juegos, cuando la caja anuncia claramente que son ocho: carreras espaciales, esquí, tenis, tenis de mesa, persecución, fútbol, ruleta y ataque submarino.

Curiosamente, la Overkal difiere de la Odyssey en varios puntos:

  • Usa botones, en vez de cartuchos de contactos, para seleccionar el juego.
  • Solo dispone de ocho juegos.
  • No tenía rifle de luz. No está claro cuál es el motivo, aunque podría ser por coste. No tendría sentido que fuese por desconocimiento, ya que la Odyssey tenía referencias al rifle y sus juegos en el propio manual de la consola.
  • Los mandos de control de la Overkal van conectados directamente a la placa. En la Odyssey se podían quitar y poner. En este caso iba a beneficio del propietario, porque en la Odyssey original los conectores se dañaban con relativa facilidad.
  • La circuitería es increíblemente similar a la Odyssey, incluso algo más elegante, con las adaptaciones necesarias para la conexión a las televisiones españolas. Y aunque tenga una conexión directa por antena mantiene la switchbox original, algo que se supone que es por si algún televisor mantenía una entrada distinta.

El precio y su venta

Una de las cuestiones que parece poder definirse ya es el precio. Un folleto adquirido por un amable usuario, Adrián Morcillo (comunicación personal, 17 de junio, 2015), que anuncia la Overkal como “el tercer canal” – se entiende que tras la uno y la dos de Televisión Española, únicas disponibles en esa fecha –  arroja luz sobre un tema clave, el coste. Pagada al contado, la Overkal se podía obtener por 9.400 pesetas, a las que se debería añadir 150 pesetas por el envío. La opción a plazos permitía una entrada de 2.490 pesetas con ocho mensualidades adicionales de 995 pesetas cada una (lo que daría un precio completo de 10.450 pesetas), más el envío. Así pues, la Overkal estuvo disponible a través de la compra por correo. Como mencioné antes, también estaba disponible en El Corte Inglés. Los dos ejemplares identificados como comprados allí arrojan dos precios distintos, pero coherentes con el resto de datos. La máquina de Fernando muestra un precio ininteligible que, por la forma, podría ser o bien 8.000 o bien 9.000 pesetas que, teniendo en cuenta su compra al contado en los grandes almacenes, se parecería a las 9.400 pesetas mencionadas anteriormente. Otra imagen, de una subasta antigua, arroja otro precio: 5.900 pesetas, escritas a mano, en el formato habitual de las liquidaciones de producto o inventario de El Corte Inglés. Como referencia, 10.000 pesetas en 1974 equivalían, aproximadamente, a dos veces el salario mínimo.

Almacenes Capitol y sus 9.000 pesetas.
Una clara evidencia del precio y la venta de la Overkal.

Promodisa (Promodis S.A.)

El folleto, además, dejaba bien claro que una empresa llamada Promodisa era quién vendía la Overkal por correo. Tras una búsqueda intensiva localicé una compañía, llamada Promodis S.A, que por fechas (fundada a finales del 73) podía cuadrar. Tras llamar al registro mercantil con el NIF correspondiente, me comunicaron que solo había dos apuntes sobre la misma: su creación y su disolución. Tras una petición formal (y pasar por caja) me hice con copias de dichos documentos. La información presente en ellos contenía datos interesantes.

Primero, y quizás más importante, era la empresa que buscaba. Fundada el 19 de noviembre de 1973, su principal actividad era la “promoción y venta directa de todo tipo de artículos de consumo mediante venta directa a través de correo, operaciones de reparto y cualquier otro tipo de servicio o distribución”. Así que había dado en el clavo, aunque eso tenía algo positivo y algo negativo. Positivo fue conocer a quién seguía vivo de dicha empresa (o mejor dicho, de su matriz). Negativo fue darme cuenta, enseguida, que Promodisa tenía poco que ver con la Overkal, más allá de haberla vendido puntualmente. Intenté contactar con varios de los nombres, pero se trataba de personas, ya mayores y retiradas, de la más alta élite barcelonesa. Contactos con las editoriales implicadas, con los servicios del Parlament de la Generalitat, con las asociaciones de exparlamentarios… sin resultado. Al final, siempre lo mismo. Uno tuvo que tirar de contactos para llegar a uno de los nombres; nombre que me contó todo lo que sabía.

Y es que la historia que hay detrás de Promodisa es tan fascinante como representante del mundo editorial de la España de los 70. La conocida Editorial Seix-Barral, fundada en 1911 como empresa de artes gráficas y refundada por Victor Seix y Carlos Barral en 1955, estaba en plena ebullición. Múltiples empresas fueron creadas bajo el paraguas de Seix-Barral en esa época; según me contaba el único representante de la lista de nombres que pude entrevistar, más de cuarenta. Mi fuente, de 82 años de edad, no fue capaz de recordar nada sobre Promodisa, y eso que figuraba como uno de los fundadores. No era falta de memoria; él recordaba cantidad de detalles históricos impresionantes, además de poseer una biblioteca y registros de muchas de las cosas que había hecho, sino que era más cuestión de importancia: Promodisa tuvo muy poca relevancia entre esas más de cuarenta empresas. Viniendo de alguien que había tratado, amistosamente, con Allende y Neruda, por citar algunos nombres, era comprensible. Sí recordaba, por ejemplo, Métodos Vivientes, una empresa que dedicaron al aprendizaje de idiomas y que dio buenos resultados. Sin embargo, un nombre le venía a la cabeza: el de un argentino judío, llamado Jacobo Muchnik, editor y bon vivant, según él, que tenía ojo para los negocios. Musnik, que falleció en 1995, podría ser un buen vínculo porque, curiosamente, otra de las clónicas de la Magnavox Odyssey, la Telematch de Panoramic, era argentina. Tampoco tiene ni fecha ni precio conocidos, pero usa un sistema de botones sospechosamente parecido al de la Overkal. Es un vínculo débil, sin duda, pero el mundo parece demasiado pequeño como para que no tenga relación.

Volviendo a Promodisa, tras una hora de conversación con mi fuente llegué a dos conclusiones: una, la lista de fundadores era la habitual para todas las empresas del grupo, empresas que no controlaban en persona y, por lo tanto, de las que sabían poco, especialmente en el caso de la corta vida de Promodisa. Y dos: que, tristemente, la cosa estaba fea. Los dos que seguían vivos tenían más de 80 años. Otros, como Joan Reventós (fundador del PSC, diputado, senador e incluso presidente del Parlament de Catalunya), habían fallecido hacía años. La pista de Promodisa me dio una hora de conversación y aprendizaje con un amable señor mayor cuya experiencia estaba a años luz de la que yo tendría nunca y la sensación de que la historia se nos escapaba por momentos y que lo hacía para no volver.

La fecha

El punto más importante en la investigación que nos ocupa es seguramente el más complicado. Tras la publicación de un artículo dedicado a lo que había averiguado hasta el momento sobre la máquina, el 14 de abril de 2013, me llegaron comentarios y correos de dos tipos. Uno, los que me querían vender una Overkal, siempre a precios populares. Dos, los que aportaban datos y pistas de interés. De los segundos hubo de todo, entre ellos el anterior de Adrián arrojando luz sobre el precio, pero también quién afirmaba que la fecha era 1973 por el depósito legal presente en el manual de instrucciones (B 54.487-73). En primer lugar, hay que tener en cuenta que ese número corresponde al manual, no a la consola. El citado depósito legal nos da, en realidad, dos otras pistas. Una, la B, que indica que fue registrada en Barcelona. Dos, el 73, que indica que lo fue en 1973. No obstante, eso es solo un hito inferior; es decir, la consola es, como mínimo, de 1973 pero eso no implica que apareciese en ese año, podría ser más tardía. Contacté con el registro y su respuesta fue que esa información no estaba digitalizada, así que lo tenían que buscar a mano. Tocaba esperar.

Por otro lado, una búsqueda exhaustiva en las hemerotecas disponibles arroja varios datos interesantes. Quizás el más destacado sea la aparición de un anuncio de Almacenes Capítol (también conocidos como Almacenes Alemanes, en Barcelona, desaparecidos en el 82) en la página 2 de La Vanguardia del 24 de noviembre de 1974, anuncio que se repetiría de nuevo el 1 de diciembre y que habla claramente de la Overkal y de su precio: 9000 pesetas. Dato que casa perfectamente con los precios vistos anteriormente y que, además, nos indica que no se trataba de ninguna liquidación. ¿Qué aporta esto? Pues que estamos hablando de campaña de Navidad de 1974. Anteriormente no hay referencias y, lógicamente, tampoco las hay en los anuncios de los almacenes de 1973.

Por otro lado, el testimonio de Tatiana Delgado y sus padres (comunicación personal, 29 de abril, 2015) llevan a otra fecha muy representativa. Como regalo por hacer la lista de boda en El Corte Inglés recibieron de regalo una Overkal. Si la boda fue en julio de 1974, entonces la Overkal debe estar fechada antes de julio; probablemente no mucho antes, pero sí dentro de la ventana que nos abre este dato.

¿Qué me permite semejante afirmación? Aunque parezca mentira, los anuncios de ofertas de empleo de la época. Primero, el manual contiene un dato que veremos más adelante y es la dirección del servicio técnico central, en Barcelona. Capità Arenas 21-25, dice. Pues resulta que, entre abril y mayo de 1974, multitud de anuncios que en La Vanguardia buscaban técnicos de TV para reparaciones a domicilio lo hacían desde esa dirección. Así, es muy probable que tuviese algo que ver con la conformación de ese servicio técnico. Con eso digo, sin posibilidad de afinar más, que la Overkal apareció entre abril y junio de 1974. El otro anuncio interesante es de Promodisa, que en septiembre de 1974 buscaba director comercial. Así que, dado que sin director comercial era poco probable que estuviese en funcionamiento activo, es deducible que Promodisa fue más tardía que El Corte Inglés en la distribución de la consola.

Otros datos interesantes a tener en cuenta: la Overkal no aparece en los catálogos del Sonimag ni del 73 ni del 74. La no aparición en la muestra más importante de Sonido e Imagen de la época (ni en el SIMO, dicho sea de paso) de la primera videoconsola que pisaría España (y Europa) es significativa y lo es, más que nada, para tener clara la poca importancia que se le dio a semejante aparato. Probablemente considerado más un juguete o un experimento que una revolución, quedó oculta tras la fiebre del momento: la televisión en color.

Fabricante

Quizás sea aquí, en el fabricante, donde la incógnita seguía siendo mayor. En una página del manual, una serie de números de teléfono y direcciones de las principales ciudades españolas nos hacían pensar que la empresa fabricante podría tener relación con ellos. Algunos sitios mencionan “I.S.S.A.” como fabricante, pero esas iniciales no parecen llevar a ningún sitio. Posiblemente sean iniciales de otra cosa o abreviación de un nombre corporativo, pero es, por ahora, un callejón sin salida. Los números de teléfono, en general, llevan a números desaparecidos o a tiradores de cartas del Tarot. Pero es aquí donde una extraña coincidencia, de la que solo tenía pruebas circunstanciales, tiene lugar. Atentos, que vienen curvas.

Primero, una red de más de veinte servicios técnicos por las principales capitales de España no es poca cosa (ni en 1974 ni hoy). Así, la propiedad de los mismos debería ser de un fabricante con entidad. Segundo, ¿y si buscamos por Overkal? Aparecen mencionados unos modelos de radios, de mitad de siglo, con ese nombre de modelo. El fabricante era Inter Electrónica (o Internacional de Radio y Televisión), fundada en Barcelona en 1948. Curiosamente, a lo largo de su historia fabricaron receptores de radio, tocadiscos, magnetófonos y… televisores. ¿Sería tan raro que un fabricante de televisores hubiese fabricado también una consola para conectarla a los mismos? ¿À la Magnavox? Esa pista me llevó a otra conexión improbable: algunas fuentes, de forma incorrecta, citan que alguno de esos servicios técnicos era de Grundig, empresa alemana, cosa que es imposible en esa época. El motivo es simple: Grundig desembarca en España en 1978 de la mano de… Inter Electrónica. De hecho, Grundig compró Inter Electrónica y un anuncio a plena página 2 de La Vanguardia del 27 de abril de ese año lo cuenta exactamente así. Así que si los servicios técnicos restantes en alguna de esas direcciones correspondió a Grundig es porque antes habían pertenecido a Inter Electrónica.

Creía haber dado con un callejón sin salida pero una carta inesperada, de la Biblioteca de Catalunya, sellada por el registro del depósito legal de Barcelona, trajo consigo la revelación. Certificaban que el número de depósito legal B-54.487-1973 fue solicitado por Ràpid-Text (que sería la imprenta del manual) en fecha de 27 de diciembre de 1973, que correspondía a una obra con el título de Overkal y, oh maravilla, que su autor y editor era Inter Electrónica. Empresa que incluso algunos recordaran precisamente de la mano de sus radios y televisores, abreviada como Inter o, posteriormente, Inter-Grundig. Así pues, por primera vez tenía una evidencia tangible y contrastada de algo que nadie había mencionado hasta hoy: que la Overkal no la fabricó ninguna empresa testimonial o de corta duración sino que fue producto de una de las empresas pioneras del sector de la radio y televisión en España, que fue planificada en 1973 y que salió a la venta en la primera mitad de 1974, muy probablemente entre abril y junio.

Mi sonrisa.

De hecho, este dato me llevó a hacer una búsqueda entre antiguos empleados de Inter Electrónica. No fue fácil (gente que hubiese estado allí en 1973 y que siguiese en activo o localizable) pero encontré una antigua empleada que vivió todo el proceso en Inter Electrónica y me confirmó, muy amable, que la ventana de fechas era la correcta. Además, según ella, fue en el mismo 74 cuando Inter empezó a buscar un comprador (con lo que se apartó de las líneas no principales de negocio) y en el 75-76 cuando alcanzó el acuerdo que se cerraría en el 78 con Grundig.

Publicidad del fabricante.

Entonces, ¿es o no es la primera?

Muchos os estaréis preguntando eso mismo. Datos variados y, en parte, inconclusivos nos llevan a pensar en lo peor: que no tenemos ni idea del dato real. Pero varias cosas están claras: uno, si hablamos de consolas clónicas, la Overkal es, sin lugar a dudas, la primera consola clónica que pisó Europa. Ese título, tan español, queda otorgado. No obstante, el siguiente título en disputa es el que concierne, simple y llanamente, a la primera consola Europea de la historia. El rival, la Videomaster Home TV Game (modelo VM 577). Pero la Home TV Game tampoco tiene fecha confirmada de lanzamiento y, además, se ve envuelta en un asunto todavía más complejo: primero se vendió, a finales de 1974, como kit montable (al estilo de los kits de Sinclair en los 80), y más tarde, ya en 1975, tuvo sus propios modelos vendidos montados. Aunque sin una investigación existente equivalente sobre la Videomaster el título es difícil de dirimir, me atrevo a afirmar que, a la vista de los datos, la Overkal tiene que ser anterior. Sea como sea, igualmente es justo añadir que la Overkal es un aparato que, aun siendo clónico, arroja una complejidad técnica y una inteligencia en el diseño que, con ocho juegos, pasa por encima de los tres únicos juegos que contiene la Videomaster, que no es más que una instancia temprana de Pong construida de forma artesanal y sin chip dedicado (puesto que todavía no existían).

La pregunta real tras todo esto es: ¿cuánta historia se ha perdido? Es duro, pero hay épocas, máquinas, juegos, artefactos que ya están en fase de mitigación de daños. Es improbable que conozcamos ya todos sus detalles y es altamente probable que nunca recuperemos datos fiables o documentación de muchos de ellos. La Overkal, posiblemente el primer hito del videojuego en España y Europa, quedará ya como una nota al pie, un aparato del que nadie se acuerda en Inter (o en lo que queda de ella), un nombre aparecido en algunos folletos y en el anuncio de difuntos almacenes. Su fecha exacta de lanzamiento, perdida para siempre. Si no hemos sido capaces de conservar una diminuta – pero relevante – historia, no quiero pensar lo que ya hemos hecho con la avalancha de hitos de los cuarenta años siguientes. 

El folleto

Gracias a Adrián Morcillo (@adrymorci) podemos recuperar estas valiosas imágenes, con todo lujo de detalles y de curiosidades históricas.

La jugabilidad

Como podéis imaginar, es bien baja. Además, como el propio Fernando me decía, cuando sus primos compraron una máquina Pong – tipo las de Atari – ya con color (fucsia y verde, que no es mucho) y marcador, la Overkal quedó olvidada hasta que la recuperó hace un par de años de un trastero. Pero al menos sigue funcionando. Los contactos de los mandos han sufrido y seguramente necesitarán una limpieza; ¿pero qué máquina de 40 años no lo necesita? Aquí os dejo con un vídeo de la consola de Fernando:

YouTube video

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