Sobre mí

Me llamo Marçal Mora y nací a finales de 1985, dos años después del crash del 83 y pocos días después de que el lanzamiento de la NES en Estados Unidos empezara a cambiar el mundo del entretenimiento electrónico para siempre. Ese año, además, un ruso llamado Alex Pajitnov diseñaría Tetris. Llevo desde los 5 años inmerso en el mundo de los videojuegos. Ingeniero Industrial e Ingeniero Informático por la UPC, no es difícil entender mi vocación a partir de mi afición.

Cara de orgulloso de haber terminado Mega Man 3.Cara de orgulloso de haber terminado Mega Man 3.

 

Mis inicios

Mi primer contacto con las videoconsolas no sería hasta un 6 de enero de 1991. Con 5 años recién cumplidos recibí el que todavía recuerdo como regalo de reyes más emocionante de mi vida: una Nintendo NES con dos mandos y un juego, Super Mario Bros. Todavía recuerdo los saltos que pegué en la cama, dónde mi madre todavía descansaba, embarazada de mi hermano. Estos fueron, muy probablemente, mis primeros segundos tras conectar la consola y que mi padre sintonizara el canal en la que, por aquel entonces, me parecía la caja mágica de la televisión Radiola:

 

La siguiente imagen que recuerdo es la de abrir otro paquete, que contenía una pistola roja y un juego de patos: obviamente, una Zapper y el Duck Hunt. La sensación de interactuar a base de disparos con la tele, a un crío de 5 años en el 91, como podéis imaginar, parecía poco menos que magia.

Duck HuntDuck Hunt

Mega Man 3Mega Man 3

Más juegos llegaron y entre ellos tres que me marcaron para siempre: The Legend of Zelda: Adventure of Link (Zelda II para los amigos), Super Mario Bros 3 y Mega Man 3. Mención aparte merece Dr. Mario, con el que aún a día de hoy paso inacabables tardes a base de partidas batiendo a mi padre, madre o hermano. Pero la historia con Zelda II no deja de ser curiosa. Por áquel entonces, me costaba pronunciar la "r" fuerte o la "rr". Sonaba como "d". Zelda II - en cartucho dorado - fue el regalo que recibí de mis padres tras superar ese pequeño problema de dicción.


Mi héroe siempre ha sido Mega Man. ¿Un robot humanoide creado por el Dr. Light para salvar al mundo del malvado Dr. Willy? ¿Y capaz de lanzar rayos de energía y absorber las habilidades de sus enemigos? Cool. Siempre quise ser como él. De hecho, tengo especiales memorias de mi lucha contra Shadow Man. Después de múltiples batallas, me mató una vez cuando estaba a sólo 3 líneas de barra de energía. Finalmente, lo derroté; pero esto fue lo que dibujé esa misma semana en el cole (primero de EGB):

Con 7 años recién cumplidos, estos eran mis dibujos de cole.Con 7 años recién cumplidos, estos eran mis dibujos de cole.

 

Mi primera portátil y la gran victoria

En el cole, muchos de mis amigos tenían una Game Boy. Yo siempre quise tener una y me harté de pedirla hasta que los reyes, de una forma un tanto sospechosa, me llevaron a pedir una Game Gear. Esa fue mi primera portátil, si obviamos las consolas estilo Game and Watch. La Game Gear le daba mil vueltas a la Game Boy, excepto en una cosa: su autonomía. Exprimí esa Game Gear hasta sacarle los colores, pero siempre en casa o enchufado al mechero del coche. 

Y si, hablo de la gran victoria. Ese momento que marca un antes y un después. Llegó de la mano de mi neurocirujano, el Dr. Ferrer. En aquella época, por una operación que había sufrido de pequeño, le hacía una visita/revisión anual. Mi madre, cansada de verme ponerme rojo como un tomate de concentración cuando intentaba superar todos los enemigos de Mega Man una y otra vez, decidió preguntarle al Doctor si jugar tanto a las "maquinitas" era bueno. La respuesta que le dió a mi madre fue tan inesperada como acertada: "Jugar (sin excesos, como todo) no es malo; al contrario, seguro que Marçal, cuando se encuentre con un problema, será capaz de resolverlo de mil maneras que a tú y a mí ni se nos pasarían por la cabeza". Y dió en el clavo. Primero, porque cada día tengo más claro que los videojuegos son capaces de jugar un papel fundamental en el aprendizaje. Segundo, porque mi madre pasó de ver los videojuegos con una óptica de entretenimiento a una de desarrollo personal. Hoy en día, también creo que son capaces de arreglar el mundo. Quizás me pongo demasiado Mega Man, pero recomiendo la lectura de Reality Is Broken: Why Games Make Us Better and How They Can Change the World, de mi admiradísima Jane McGonigal.

 

El resto de la historia

Como creo que sólo con mis dos primeras consolas he dejado patente el amor que siento por ellas, no me extenderé mucho más en mi historia. En 1992 entró en casa el primer PC (un Olivetti 386 con 8 MB de disco duro) y con él Monkey Island y Indiana Jones. LucasArts en estado puro. Sigo jugando periódicamente a estas aventuras gráficas; quién no lo haya hecho alguna vez debería. Son juegos atemporales. Pero el mundo del PC avanza tan rápido que en 1996 ya teníamos el primer ordenador con Internet (un Pentium 200 y módem de 56k). Con él entré en el mundo de los emuladores (bajar un juego de SNES costaba como 30 minutos de conexión, y sin tarifa plana). Pero el ritmo era imparable y el boom de las tarjetas gráficas y su precio me hicieron tomar, en invierno del 98, una de las decisiones más críticas de mi vida: aceleradora gráfica o consola?

Elegí la PlayStation. Y esa bifurcación de caminos hizo que, aunque nunca dejara de jugar a grandes juegos de PC, mi camino siguiese ligado al de las consolas de ahí en adelante. Desde entonces, y también con la aportación de mi hermano pequeño, pasamos por todas las consolas posibles de Sony y de Nintendo hasta el día de hoy, con dos PS3. Nunca me ha gustado demasiado Microsoft, así que la XBOX no la adquirí hasta que me puse serio con mi colección.

 

El porqué de esta colección

La verdad, es difícil de decir. En primer lugar, por lo que representa en mi historia. En segundo, por ese gusanillo y nostalgia de tu feliz infancia. Y tercero, porque como Ingeniero me fascinan estas máquinas, especialmente sus orígenes.

Anuncio gráfico de la Odyssey.Anuncio gráfico de la Odyssey.

Buena parte de ellas las he ido acumulando y conservando a lo largo de mi vida, pero muchas otras las he ido buscando y comprando en los últimos tiempos. Un día pensé que estaría bien conseguir comprar la Game Boy que nunca tuve. Y así empezó todo. Ha llegado a un punto dónde empiezo a pensar que tengo bastantes, con lo que me ha parecido una buena idea compartir esta colección con todos los amantes de estas maquinitas.

 

¿Tienes maquinitas?

Si tienes maquinitas o juegos y no sabes qué hacer con ellas, contáctame; prometo darles un hogar digno. Si lo que quieres es vender alguna consola o videojuego, estoy dispuesto a comprar prácticamente de todo; sólo hace falta que esté en buen estado. Si lo que necesitas es conocer su valor o tasarlo, no tan sólo te puedo ayudar sino que además, disfrutaré haciéndolo. Encontrarás un formulario de contacto en el lateral o escribiendo un email a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. .

Alex Pajitnov

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